El precio de compra es solo la primera cifra. Para saber si de verdad compensa frente a otras opciones, conviene mirar el coste a lo largo de varios años de uso, no solo el desembolso inicial.
El coste inicial es solo el punto de partida
Un sistema completo (power station + paneles + cableado + fijaciones) puede rondar desde 400 € en la gama básica hasta más de 2.000 € en sistemas de gran capacidad. Pero esa cifra por sí sola no dice cuánto te va a costar tenerlo funcionando durante 5 años.
Gastos de mantenimiento habituales
Con LiFePO4 el mantenimiento real es mínimo: básicamente limpieza ocasional de los paneles y poco más. Los costes aparecen sobre todo si algo falla fuera de garantía, como un regulador de carga o un cable dañado por el uso.
El coste oculto de la degradación
Toda batería pierde capacidad con los años, incluso LiFePO4. Si al cabo de 5-6 años la capacidad ha bajado a un 80% de la original, eso equivale a un coste real que rara vez se tiene en cuenta al comparar precios iniciales entre modelos.
Comparado con la alternativa: gasolina o red eléctrica
Un sistema solar tiene un coste inicial mayor que depender de gasolina o de enchufes de camping, pero un coste de uso muchísimo menor a largo plazo: el "combustible" es gratis. El punto de equilibrio suele llegar entre el primer y el segundo año de uso habitual.
En resumen
Mirado a 5 años vista, un sistema solar de calidad con batería LiFePO4 suele salir más barato que depender de gasolina de forma continuada, aunque el desembolso inicial sea mayor. La clave está en no fijarse solo en el precio del día uno.